Are labels necessary to achieve Mastery?

When we talk about learning, we are talking about the process of discovery as well as the mastery of what we discover during this process.  All children naturally seek to create a picture of the world in which they live and, with the assistance of the adults in their lives use that picture to predict, explain, and find alternatives which will help them to then create their own designs. The interaction children have with these “expert adults” we call “guided discovery”. It doesn’t matter if the children grow up in a village in rural Mexico or in a metropolis such as Rome, Italy these children will mimic what they see.  One will discover the making of tortillas and speaking Spanish while the other will discover pasta-making and speaking Italian.  They will do this by watching, communicating and practising. They will receive effective feedback from their expert adult until they become proficient.  Do these adults worry about the child’s learning style when they hand them a ball of dough?  Do they trouble themselves to find out which of their “Multiple Intelligences”(Gardiner) they should tap into in order to produce the best results?  Do they question whether they should call in the “right brain” or the “left brain”?  Or, do they focus on whether the child should be taught through their visual, auditory or tactile pathways? No, for the most part the expert adults involved in a child’s early learning intuitively gear their instruction toward the parts of the child’s learning that is not easily becoming mastered.   In the case of guided learning, children are expected to solve the problems...

LOS MEJORES ALUMNOS TAMBIÉN SUFREN FRACASO ESCOLAR

El trabajo de James Clerk Maxwell fue la bisagra que cambió la historia de la ciencia. Y con la ciencia, nuestra visión del mundo. Su formulación audaz explicó toda la fenomenología que escapaba a las leyes newtonianas. Y al hacerlo, le dio a la humanidad nuevos espacios desde los que trazar su cosmovisión. La educación necesita una bisagra eficaz: hay que detonar el cambio. La escuela del 2020 no existe, y no saldrá de las mejores escuelas de hoy. La escuela del 2020 nacerá de la gestión eficiente y profunda de la crisis de su actual modelo. El fracaso escolar entendido como el problema que afecta a tantos malos estudiantes, es solo un síntoma del verdadero fracaso escolar, que es el agotamiento del modelo educativo vigente. Hay que migrar de paradigma, rediseñar la institución y el aula de clase. PISA recoge de manera casi unánime las necesidades de un sistema educativo adaptado al siglo XXI, pero la escuela no asume bien el diagnóstico ni se responsabiliza de él.  Desde PROED, proyecto madre de Maxwell School, llevamos años trabajando en los márgenes del sistema educativo. Recogiendo cientos de casos de chicos que viven en la pesadilla de ser malos estudiantes. Evaluamos su punto de partida y recorremos con ellos el camino de salida desde ese terrible infierno. Nos han enseñado mucho. Hemos aprendido que el fracaso escolar no tiene un perfil: afecta a alumnos de todo el espectro de capacidad intelectual, incluidos los extremos; se presenta en chicos y chicas de cualquier edad, con multitud de intereses y caracteres. No deja a salvo tampoco a ninguna clase social y ni...

Niños listos con fracaso escolar

No existe mayor reto para unos padres que enfrentarse a un hijo que no puede llevar a cabo sus tareas académicas.  Niños que dan una semblanza de normalidad, o niños que de alguna manera son superdotados presentan múltiples razones, todas racionales y lógicas, de por qué no pueden hacer sus deberes o aprobar sus exámenes. A unos padres tal reto les puede parecer un rechazo académico voluntario por parte de su hijo, produciendo en ellos un sentimiento de rabia, impaciencia y exasperación.  Sin embargo, aunque estos niños parecen desobedecer adrede, sufren tanta angustia o más que sus padres, una angustia que es a veces acompañada por un gran sentimiento de rechazo autodiagnosticandose como tontos. Hay miles de niños y niñas que por razón de ser inteligentes no deberían de sufrir problema alguno a la hora de llevar adelante su educación. Sin embargo, al menos un 10% de ellos sufren algún tipo de discapacidad de aprendizaje que en la mayoría de los casos queda sin diagnostico.  Estos niños, en lugar de pasar por el colegio con su mira felizmente fijada en un futuro de éxito, tambalean desde un curso al siguiente temerosos de que en cualquier momento van a tener que repetir.  La idea de ir a la universidad o proseguir sus estudios después del bachillerato lo contemplan con horror y poco a poco van perdiendo la esperanza de jamás llegar a ser algo o alguien.  ¿Qué futuro espera a estos jóvenes?  Identificando primero al problema de aprendizaje que padecen, y luego apoyándolo es fundamental para que esta situación no se produzca. De esta manera se podría evitar que un...
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